En esta carta de ventas, te voy a contar una cosa que a lo mejor ya sabes, pero conviene recordar porque es fundamental para que alcances tus objetivos, para que por fin salgas del atasco en el que te encuentras y para que puedas levantarte cada mañana sabiendo que tu vida tiene un rumbo que te satisface.

Se trata de lo siguiente:

Para que una relación funcione, sea del tipo que sea, tienen que darse una serie de condiciones. De lo contrario, la probabilidad de fracaso es muy alta. La nuestra es una relación laboral, donde yo te enseño el camino para mejorar y tú me pagas por ello. Por eso, es muy importante que seas consciente de las condiciones. Si las conoces, no malgastarás tu dinero y yo no malgastaré mi tiempo.

Creo que hasta aquí estamos de acuerdo.

Antes de pasar a enumerar las condiciones, me gustaría que supieras otra cosa:

Grosso modo, existen dos tipos de personas: las que asumen su responsabilidad y las que no la asumen. Las primeras saben que tienen mucho poder sobre lo que les pasa en la vida y las segundas viven la cultura de la culpa y creen que siempre es ajena (la culpa). Esto es a lo que se refería Shakespeare cuando dijo que: «el destino reparte las cartas y nosotros las jugamos». La responsabilidad de cómo jugamos las cartas es personal.

También existen dos tipos de coaches: los que preguntan porque les han dicho que hay que preguntar y los que preguntan para saber. Los que preguntan para saber están atentos a tu respuesta y van adaptando la sesión de coaching sobre la marcha. No siguen un guión, no tienen una plantilla, simplemente tienen conocimiento y saben conducir la sesión conforme les vas contando.

Los otros te hacen las preguntas del guión sin escuchar tu respuesta y acabas la sesión con el mismo bloqueo del principio, o más, y con la incómoda sensación de impotencia que se origina tras haber perdido el tiempo y el dinero.

Te pongo un ejemplo con el que va a quedar mucho más claro:

Cuando dices que te gustaría encontrarle un aliciente a tu trabajo, un coach con guión querrá que le cuentes cómo te ves en un año, en cinco años y en diez años (esto está basado en hechos reales).

Por el contrario, un coach sin plantillas te puede hacer preguntas sobre tus gustos y tus placeres, a fin de que encuentres posibles conexiones entre estos y tu trabajo para que empieces a cambiar de perspectiva. Un coach sin plantillas, además, incluso te podrá dar algún consejo si se lo pides. Cosa que no hará un coach con guión porque les han dicho que no es su función principal.

Y para poder darte consejos si me los pides, para eso, deben cumplirse las condiciones de nuestra relación que te comentaba al principio. En otras palabras, debes cumplir con los requisitos que tengo para poder trabajar contigo. Estos requisitos se resumen en dos puntos:

  • El punto número uno es que me gustan las personas maduras con ganas de usar el poder que tienen en sus manos. Es decir, que debes ser del tipo de persona que juega sus cartas sabiendo que son suyas, como Shakespeare. Repito: debes ser el tipo de persona que asume su responsabilidad.

Las personas que se excusan, buscan culpables o se encomiendan a la deidad, deben buscar otro tipo de ayuda. Nuestra relación profesional no funcionará.

  • El punto número dos es que debes entender la siguiente historia. Lee con atención:

En 1889, el matemático Henri Poincaré llegó a una importante conclusión que explicaba cómo una mínima variación en los principios de un sistema podía cambiar radicalmente el desarrollo de ese sistema, lo que haría imposible predecir el estado final del sistema si el cambio, por ínfimo que fuese, no se detectaba a tiempo.

El caso es que el trabajo tuvo tal importancia que se publicó en la revista Acta Mathematica, que sigue editándose en la actualidad. Más tarde, el propio Henri se dio cuenta de una serie de imprecisiones en los cálculos y lo reconoció como un «grave error». Delante de sus compañeros y de todos aquellos que habían elogiado su trabajo, asumió haberse equivocado.

El error resultó ser el principio de otra teoría, pero aquí no está la lección que quiero que entiendas de esta historia.

¿Cuál es la lección entonces?

Que supo desprenderse de sus ideas para ver su error.

Es de suma importancia estar preparado para hacer esto antes de comenzar con sesiones de coaching. Durante el proceso, te replantearás muchas de tus convicciones y tienes que ser capaz de desprenderte de ellas para adoptar un nuevo orden que te lleve a la solución.

Así que, con esta, ya tenemos los dos requisitos que debes cumplir. Los resumo de nuevo, en una frase:

No es posible conseguir objetivos si no eres plenamente consciente de que tu responsabilidad es personal y de que tienes que replantearte tus convicciones.

Si no estás dispuesto a hacerlo, te recomiendo que te busques a otra coach. No es ético que yo permite que pierdas el dinero ni que me hagas perder el tiempo a mí. Lamento si suena cortante o arrogante; no es nada de eso, es que de verdad considero que es mucho mejor que yo sea directa. Es mucho mejor para nuestra relación sentar unas bases claras desde el principio.

Dicho esto, lo último que debes saber es que mis servicios no son baratos y, con el tiempo, lo serán cada vez menos. Mis conocimientos y experiencia van en aumento y así aumentará también el valor de mis servicios. No obstante, la sensación de sentir que empiezas a tener tu vida cogida por el mango acaba haciendo que el precio te parezca ridículo. Lo sabemos por experiencia.

Para reservar, tendrás que abonar la sesión o los paquetes por adelantado.

No hago ofertas especiales.

Y no trabajo sin haber cobrado.

Atentamente y con todo el cariño que no te había mostrado hasta ahora,

Isabel M. Martos

El correo debe contener lo siguiente:

Nombre y apellidos:

¿Cumples con los requisitos para que se dé una buena relación? (Sí / No / No estoy seguro)

Motivo por el que quieres hacer coaching (cuéntame brevemente todo lo que quieras, presta atención a la ortografía):

Cuándo quieres empezar:

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