Directamente del griego –ouría se deriva -uria en español, un elemento compositivo que alude a la orina y la micción y que ha dado en una larga lista de tecnicismos médicos relacionados con ellas. Entre estos tecnicismos se encuentran anuria, oliguria, disuria, hematuria, proteinuria, cistinuria, coluria, colibaciluria, uricosuria, glucosuria, bacteriuria, lipiduria, cetonuria o albuminuria, cuyas grafías y significados no debieran suscitar muchas dudas entre médicos e investigadores.
Descubrimientos sorprendentes
Sin embargo, y en contra de lo que cabría esperar por la procedencia de sus formantes, no todos los engendros de este elemento proyectan la misma clarividencia gráfica y semántica.
Así, me encuentro en un artículo especializado en inglés con sterile pyuria. ¿Presencia de pus en la orina y sin rastro de agente infeccioso? ¿Una «piuria estéril»? ¿Cómo es posible? Confirmo mis sospechas al comprobar que el sinsentido etimológico se ha filtrado en nuestro idioma. Continúa mi texto aclarando que la piuria estéril consiste, en efecto, en la presencia de glóbulos blancos en la orina en ausencia de infección. Es decir, lo que llaman piuria estéril viene a ser una leucocituria, que bien podría denominarse leukocyturia en inglés. Para finalizar, constato en la Biblia de dudas del traductor médico[1] que ‘por increíble que pueda parecer, los médicos de habla inglesa suelen llamar pyuria a lo que en español llamamos leucocituria‘. O, al menos, así solíamos llamarlo; a la luz de los descubrimientos, está por ver si persiste y por cuánto tiempo.
Dificultades de otro orden
No son estos los únicos vocablos de la familia Uria que merecen mención por causar confusión. Curioso es también el caso de la polaquiuria. En ocasiones, se denomina esta entidad de forma impropia poliaquiuria* porque se olvida –o ignora– que el sufijo griego que acompaña es pollaki– (‘muchas veces’), y no poli (‘mucho’). Asimismo, también existen casos de poliuria. La polaquiuria y la poliuria son diagnósticos parecidos mas no siempre permutables. Si bien ambos tienen en común un incremento del número de micciones, la poliuria se debe al aumento del volumen de orina que no se da necesariamente en la polaquiuria. Puesto que se deriva de una diuresis excesiva, la poliuria recibe asimismo el nombre de hiperdiuresis o hiperuresis.
Otros particulares
Nos conduce el pensamiento dendriforme de las polaquiurias y las poliurias a las micciones incontenidas, pues es de esperar que a tanta frecuencia se le asocie a veces un cierto apremio y que este confluya, como río desbocado, en el descontrol y la incontinencia. Se conoce en español la incontinencia urinaria con el nombre de enuresis[1]; enuresis nocturna, si es funcional (y no orgánica) y si se da a horas intempestivas de la noche. Si te desvela pero está contenida, entonces emparentamos con las urias a través de la nicturia, a la que también llaman nocturia, tal y como observa la Real Academia Nacional de Medicina de España y recoge la CIE-11.
A fin de poner orden en tanto término y para que sirva de sumario, he aquí un pequeño compendio en forma de glosario.

[1] En el Libro Rojo, el Diccionario de dudas y dificultades de traducción del inglés médico, de Fernando A. Navarro.
[2] A propósito de los usos de enuresis e incontinencia urinaria y la diferencia semántica de ambas en inglés y, por extensión, en español, cabe consultar un cuadro dedicado en el Libro Rojo.
Para leer más:
Tundidor Bermúdez, A. M. (2013). Piuria y leucocituria. Revista cubana de urología. Disponible en: https://www.medigraphic.com/pdfs/revcuburol/rcu-2013/rcu131n.pdf
