La empatía en nuestro Sistema Nacional de Salud

Quede dicho de antemano que el título de este artículo puede resultar engañoso por no ser la empatía aquí más que un elemento tangencial, una buena consecuencia que podría derivarse de los cambios que se propugnan.

El primer ejercicio de empatía al hablar de ella en el ámbito sanitario ha de hacerlo quien tematiza la evidente ausencia de esta cualidad en las consultas. De este modo, y habiendo acometido la temática en el trabajo que puso fin a mi máster, me gustaría expresar mi comprensión hacia quien, con ingentes cantidades de tareas burocráticas, turnos interminables de 24 horas, consultas abarrotadas y, aparte, la condición inexcusable de ser humano, aún tiene que mostrarse cordial, comprensivo, compasivo y humanitario en su trabajo.

Resulta evidente que si los facultativos contasen con una persona que asumiese la tarea de registrar en el sistema informático la anamnesis y la historia, los signos y los síntomas, el tratamiento, la pauta y demás datos que han de quedar recogidos durante la consulta, la relación clínica se vería beneficiada y se propiciaría la aparición de la tan añorada empatía. A sabiendas de que la idea puede resultar descabellada me atrevo a preguntar que, si se emplean a taquígrafos de tribunal que transcriben las declaraciones de los testigos, los alegatos, las conclusiones del juez, el veredicto y la imposición de penas, ¿por qué no se emplean a secretarios sanitarios responsables de esta misma tarea de registro en la consulta? Por supuesto, esto conllevaría algunos ajustes presupuestarios. A fin de mostrar proactividad –aunque nada de originalidad–, propongo hundir el escalpelo en el grueso de los puestos improductivos del gobierno y amputar siquiera un par de carteras ministeriales; o revisar, de una vez por todas, las duplicidades e ineficiencias de los organismos gubernamentales.

Volviendo al tema central. Probablemente hubiese también un repunte de la empatía en el Sistema Nacional de Salud si el personal médico no se viese obligado a realizar guardias de, nada más y nada menos, 24 horas. En la actualidad, el gobierno de España está trabajando en la reforma del Estatuto Marco que regula la relación funcionarial del personal estatutario de los servicios de salud. Mediante esta reforma, se pretende modernizar las condiciones laborales de los trabajadores del sistema sanitario público. Entre las medidas que se proponen se encuentra, en efecto, la de reducir las guardias a 17 horas. Y cabe cuestionarse si alguno de los que apoyan tan ridícula rebaja sería capaz de llegar si acaso a las 10 horas de actividad profesional ininterrumpida. No por ineptitud, sino por sobrepasar con creces la capacidad funcional normal de un cerebro natural.

Para terminar, quisiera mencionar un último aspecto cuya mejora podría redundar también en un aumento de la empatía y solucionar directamente el asunto abordado en el párrafo anterior. Me refiero a la contratación de personal. El total de 3,6 médicos por cada 1000 habitantes, de acuerdo con datos oficiales del Ministerio de Sanidad, los apenas 5 minutos de consulta para los profesionales de la atención primaria y la espera de más de 3 meses de media para una primera consulta con un especialista no hacen más que poner de manifiesto la ineludible reforma integral que necesita nuestro sistema sanitario a fin de favorecer las condiciones que precisan nuestros médicos para poder mostrar la empatía que todos reclamamos. Huelga decir que la contratación de personal depende de los fondos, mas está igualmente relacionada con el ofrecimiento de condiciones laborales y salariales atractivas que disuadan a los profesionales de la salud egresados de nuestras universidades de dedicarse a otras profesiones o, directamente, de abandonar el país. Si lo hacen, que sea por propia voluntad y no porque les empuje el sistema. Ojo, que no estoy insinuando que las aquí expuestas sean causas únicas de la falta de empatía que afecta a la práctica clínica en la actualidad, pero no se podrá negar que, sin duda, contribuyen a ahogarla. Las condiciones laborales dentro del umbral de la dignidad aliviarían la presión a la que está sometido nuestro personal sanitario y favorecerían la reaparición de la actitud empática y comprensiva que a todas las partes beneficia.

Soy Isabel Martos,
coach y traductora.

Tengo una lista de correo y envío una misiva todos los días.
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Desde luego, con ellas aprendes en 3 minutos a escribir para vender y a cambiar tu mentalidad para triunfar.

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